Dos tazas Hoy es un día importante para Ana. Ana viene a la casa de Marta. Viene a tomar té, como todos los días. Pero hoy trae a un amigo. Marta está detrás de la mesa. Tiene agua caliente y dos tazas. «Hola, Ana», dice Marta. «Hola, Marta», dice Ana. «Hoy quiero dos tazas de té.» Marta mira hacia la puerta. Luis está allí, con las manos en los bolsillos. «Él es Luis», dice Ana. «Luis, ella es Marta.» «Hola», dice Luis. «Hola», dice Marta. «¿Tú quieres té?» «Sí, gracias.» Ana se sienta en su lugar. Luis se sienta con ella. Marta pone una taza delante de Ana. Después pone otra taza delante de Luis. Ana mira la mesa. «Siempre tomo una taza», dice. «Hoy tomas dos», dice Marta. «Hoy tomo dos», dice Ana. Marta trae el agua. Primero llena la taza de Ana. Después llena la taza de Luis. El agua está muy caliente. Ana pone una mano cerca de la taza. «¿Está bien así?», pregunta Marta. «Sí, está bien», dice Ana. «¿Y para él?» «También está bien.» Luis mira a Ana. «¿Vienes todos los días?», pregunta. «Todos los días», dice Ana. «A la misma hora.» «¿Y siempre tomas té?» «Siempre tomo té.» «¿Y siempre te sientas aquí?» «Siempre aquí.» Marta deja un poco de azúcar sobre la mesa. «¿Quieres azúcar?», pregunta a Luis. «Sí, un poco.» «¿Y tú, Ana?» «Nada.» «Ana nunca quiere azúcar», dice Marta. «Hoy tampoco», dice Ana. Luis toma la taza con las dos manos. Mira el agua. «Está caliente», dice. «Espera un poco», dice Marta. «Ana espera siempre.» «Yo puedo esperar», dice Luis. «No tienes que esperar mucho», dice Ana. Durante un momento nadie habla. Afuera pasan personas. Una mujer mira hacia la casa y sigue su camino. Dentro, Marta limpia una mesa. Ana mira a Luis. «¿Te gusta el té?», pregunta. «Sí, me gusta.» «¿Te gusta este lugar?» «Sí, me gusta este lugar.» «Entonces puedes venir otra vez», dice Marta. Luis mira a Ana. «¿Puedo venir mañana?» «Mañana también estoy aquí», dice Ana. «Yo vengo a esta hora.» «Yo puedo venir a esta hora», dice Luis. «Pero no sabes dónde está la casa», dice Ana. «Tú puedes venir conmigo», dice Luis. Marta escucha y pone la mano sobre la mesa. «Ana, hoy tienes una taza más», dice. «Sí», dice Ana. «Hoy tengo una taza más.» «Y mañana también puedes tener dos», dice Marta. Ana mira su taza y luego mira a Luis. «Mañana veremos», dice. Luis pone azúcar en el té. Ana espera. Marta vuelve con una cuchara. «Aquí tienes», dice. «Gracias», dice Luis. Mueve la cuchara una vez. Luego deja la cuchara junto a la taza. Ana toma su té. Luis toma el suyo. Marta se queda cerca de la mesa. «Está bueno», dice Luis. «Sí», dice Ana. «Siempre está bueno.» «Mañana pido el mismo té», dice Luis. «Mañana puedes pedirlo», dice Marta. Ana deja dinero sobre la mesa. Marta mira las dos tazas. «Hoy son dos», dice. «Sí, hoy son dos», dice Ana. Luis busca dinero en su bolsillo. «Yo pago la mía», dice. «No», dice Ana. «Hoy te invité.» «La próxima vez pago yo.» Marta toma el dinero de Ana. Luis guarda su dinero. Afuera ya no pasa nadie. Luis mira la puerta. «¿Nos vamos?», pregunta. Ana toma su abrigo. «Sí, nos vamos.» Luego mira la mesa y dice: «Marta, mañana dos tazas.» Marta pone las dos tazas juntas.