Ella llega al mercado con su bolsa y su dinero. Es su primer día en el país. Mira las mesas con comida. Ve pan, fruta, arroz, agua, y más cosas. Quiere comida para la cena. Tiene dinero. No tiene palabras. Se acerca a un puesto pequeño. El hombre la mira y sonríe. Ella abre su bolsa. Saca el dinero un poco. Luego señala el pan. El hombre dice algo muy rápido. Ella no entiende. Él toma una pieza y se la da. Ella mira la pieza. No es eso. Ella mueve la cabeza. No, no. Señala otra vez. El hombre mira la mesa. Luego le da otra pieza. Ella la mira también. Tampoco es eso. Ella sonríe un poco. No sabe qué decir. El hombre se ríe, pero con calma. No se ríe de ella. Se ríe con ella. Ella vuelve a señalar. Esta vez señala el pan grande. El hombre mira el pan grande. Levanta el pan con una mano. Lo pone frente a ella. Luego dice despacio, pan. Ella escucha. Pan, dice él otra vez. Ella mira su boca. Pan, dice ella. El hombre asiente. Sí, pan, dice él. Ella mira el pan. Pan, dice ella otra vez. El hombre mete dos panes en su bolsa. Ella lo mira. Él no pide más dinero. Ella saca las monedas. Él mueve la mano. No, no. Ella sonríe. Gracias, dice ella. El hombre sonríe también. Ella guarda el dinero. Guarda la bolsa en el brazo. Mira una vez más el pan. Pan, dice ella bajito. Luego camina despacio por la calle. La bolsa pesa un poco. Eso le gusta. Tiene pan para la cena. Tiene dos panes. Uno en su bolsa, y otro al lado. Ella mira al frente. Sigue caminando. Pan, dice otra vez. Y sonríe sola, mientras va a casa.