El pan feliz Mara abre la panadería a las seis. Hoy empieza el trabajo de Tomás. Hay harina, agua y pan en la mesa. El horno está frío. La puerta del horno no cierra bien. Tomás deja su bolsa junto a la puerta. Mira la masa y después mira a Mara. «Buenos días. Soy Tomás», dice. «Buenos días. Yo soy Mara. Hoy hacemos mucho pan». «¿Mucho pan?». «Sí. El pueblo espera el pan de hoy». Tomás se lava las manos. Mara pone harina en la mesa. Los dos hacen una masa grande. La masa está lista. Mara pone la masa en el horno. Pasan diez minutos. La masa no sube. «¿Está bien la masa?», pregunta Tomás. «Sí. Está bien». «¿Está bien el horno?». «No. La puerta está mal». Tomás mira la puerta. Toca la madera y mueve la mano. «Puedo hacerla bien». «Hazlo, por favor. Yo miro el pan». Tomás busca una cosa en su bolsa. Saca un papel, una mano pequeña de metal y un poco de cuerda. Mira la puerta. La puerta cae un poco. «La puerta está cansada», dice Tomás. «La puerta no tiene vida», dice Mara. «No, pero tiene trabajo». Mara mira la masa. La masa sigue baja. «Tomás, el pan de esta casa sube cuando alguien está feliz». Tomás deja la mano de metal sobre la mesa. «¿El pan sabe eso?». «Sí». «¿Y si nadie está feliz?». «Entonces el pan queda bajo». Tomás mira la masa otra vez. «Hoy no estoy feliz. Tengo miedo». «¿Miedo de qué?». «De no hacer bien mi trabajo». Mara le da un vaso de agua. «Tu trabajo empieza con la puerta». «La puerta no quiere abrir». «La puerta quiere abrir. Hazlo otra vez». Tomás vuelve a la puerta. Pone la cuerda en un lado y la mano de metal en otro. La puerta sube y baja. «Ahora abre», dice Tomás. «Ahora cierra», dice Mara. Tomás cierra la puerta. La puerta queda en su lugar. La masa sigue baja. «No estoy feliz todavía», dice Tomás. «Yo tampoco», dice Mara. «¿Por el pan?». «Por el pan y por el dinero. Hay que pagar la harina». Tomás mira la bolsa vacía. Después mira el horno. «Podemos hacer otro pan». «Ya tenemos uno». «Podemos hacer dos». Mara toma otro poco de harina. Tomás toma el agua. Trabajan juntos. La masa cae entre sus manos. «Tomás, ¿qué te gusta?». «Me gusta el café. ¿A ti?». «Me gusta el pan caliente». «A mí también». «Me gusta cuando el trabajo está listo». «A mí me gusta cuando el trabajo empieza». Mara pone la segunda masa en la mesa. Tomás mira la primera masa. La primera masa empieza a subir. «Mara», dice Tomás. «Ya lo veo». «El pan sube». «Sí. Tú estás feliz». «Estoy feliz por la puerta». «Yo estoy feliz por el pan». La segunda masa también sube. Mara abre el horno. El primer pan tiene mucho aire y está caliente. Tomás toca la puerta del horno. «La puerta está bien». «El pan también está bien». Mara corta el pan. Da una parte a Tomás. Los dos comen de pie. «¿Puedo volver mañana?», pregunta Tomás. «Sí. Mañana hay más trabajo». «¿Y más pan?». «Si estamos felices». Tomás mira la puerta y dice: «Entonces mañana traigo café». Mara pone la segunda masa en el horno y cierra la puerta.