El pie equivocado Lucía tiene dieciséis años y seis días para aprender el baile de la boda. En la sala de su casa, en Sevilla, pone el teléfono sobre cuatro libros. El vídeo empieza otra vez, y una mujer levanta los brazos y mueve el pie derecho. —Derecho, vuelta, dos pasos y manos arriba —dice Lucía. Hace la vuelta, golpea una silla y casi tira el teléfono. —Perfecto —dice ella—. En la boda, puedo acabar debajo de una mesa. Su prima Alba le ha pedido que baile con ella al principio de la fiesta. Lucía ha dicho que sí porque Alba siempre se queda a su lado. En la última fiesta de la escuela, cuando nadie invitó a Lucía a bailar, Alba dejó a sus amigos y bailó con ella. Lucía vuelve a poner el vídeo. Esta vez llega hasta el final, pero sus pies hacen algo diferente. Entonces alguien llama a la puerta. —Está abierta —grita Lucía. Nico entra con un libro de la escuela bajo el brazo. Mira el teléfono, mira la silla lejos de su sitio y después mira a Lucía. —Pensaba que íbamos a estudiar —dice Nico. —Esto es más importante. —¿Tienes una pelea con esa mujer del vídeo? —Ella siempre gana. Nico deja el libro y se pone junto a Lucía. La mujer del vídeo levanta el pie derecho. Lucía levanta el izquierdo. —Ese es el otro pie —dice Nico. —Es mi derecho cuando estoy frente a ella. —No, sigue siendo tu izquierdo. —Por eso odio los vídeos. Nico toca el teléfono y vuelve al principio. Luego se coloca detrás de Lucía, de modo que ambos miran en la misma dirección. —Ahora copia mis pies —dice él. —¿Tú sabes este baile? —Mi hermana me lo enseñó para una boda. No preguntes cómo terminó la mesa de la cena. Empiezan despacio. Pie derecho, pie izquierdo, vuelta y brazos arriba. Nico da la vuelta demasiado rápido y choca con la misma silla. —Veo que tu hermana hizo un gran trabajo —dice Lucía. —La silla estaba en contra de mí. Lucía se ríe, pero no para el vídeo. Bailan otra vez, y esta vez llegan juntos hasta el último paso. Cuando la música termina, Nico mantiene una mano en el aire. —Entonces, ¿vas a ir a la boda? —pregunta Lucía. —Tú dijiste que la invitación era una broma. Lucía baja la vista hacia sus zapatos. —Lo dije porque tardaste demasiado en responder. —Tardé tres segundos. —Fueron tres segundos muy largos. Nico acerca la silla y se sienta al revés, con los brazos sobre la espalda de la silla. —Yo quería decir que sí —dice—. Pero pensé que necesitaba traje. —Necesitas traje. —Entonces tengo un problema. —Mi hermano tiene uno. Es un poco grande, pero tú también eres un poco grande. —Gracias, creo. Lucía vuelve a mirar el vídeo. Hace una semana, bailar delante de todos parecía lo peor de la boda. Ahora imagina a Alba a un lado y a Nico al otro. —¿Vienes conmigo de verdad? —pregunta Lucía. —Si prometes no decir que es una broma. Lucía toca el teléfono, toma la mano de Nico y dice: —Otra vez, pero ahora con el pie correcto.