Lo de siempre Marta está en la calle desde temprano. Hoy hay una fiesta en casa. Laura, su hija, va a estar allí. Marta quiere ir a casa a las dos. Marta tiene comida, agua, arroz y huevos. Está frente a la casa. Tiene una caja, una silla y dinero. También tiene un teléfono. Ana llega y dice: «Hola, Marta». «Hola, Ana. Lo de siempre». «Sí. Agua y arroz». «¿Dos huevos?». «Dos huevos». Marta da la comida. Ana da el dinero. «Gracias», dice Ana. «Gracias a ti». Ana se va con su comida. Luis llega después. Marta mira a Luis y dice: «Lo de siempre». Luis dice: «Sí. Agua, arroz y un huevo». «Hoy es un huevo», dice Marta. «Hoy es un huevo. Tengo poco dinero». «Está bien». Marta da el agua, el arroz y el huevo. Luis da el dinero. «¿Vas a la fiesta?», pregunta Luis. «Sí. A una fiesta de mi hija». «¿A qué hora?». «A las dos». «Ahora son las dos menos poco». Marta mira el teléfono. El teléfono dice que falta poco. Rosa llega con una bolsa. Marta dice: «Hola, Rosa». «Hola. Lo de siempre». «Agua y dos huevos». «Sí. Y arroz para dos». «Hoy hay gente en tu casa». «Sí. Hay gente». Rosa mira la calle. Luego mira a Marta. «¿Vas a la fiesta?». «Sí. Quiero ir ahora». «Entonces vete». «No puedo. Falta tu comida». «Puedo esperar». «No. Tu comida está aquí». Marta da el agua, los huevos y el arroz. Rosa da el dinero. «Gracias, Marta». «Gracias, Rosa». Rosa se va. Marta mira la caja. Tiene poco arroz. Tiene pocos huevos. Tiene agua para una persona. Tomás llega corriendo. «Marta, lo de siempre». Marta mira el teléfono. Son las dos. «Tomás, hoy no puedo». «¿No tienes comida?». «Sí tengo. Pero voy a una fiesta». «¿La fiesta de Laura?». «Sí. La fiesta de Laura». «Quiero agua y arroz. Puedo dar el dinero». Marta mira a Tomás. Luego mira la calle. Luego mira la comida. «¿Tienes poco tiempo?». «Sí. Mi mamá espera». «¿Y tú sabes hacer arroz?». «Sí. Sé hacer arroz». «Entonces hazlo en tu casa». «Pero necesito agua». Marta le da el agua. Tomás da el dinero. «Gracias». «De nada». Tomás se va. Marta guarda la caja. Deja la silla en la casa. Mira la calle una vez. El teléfono suena. Es Laura. «Mamá, ¿dónde estás?». «Voy a casa ahora». «¿Traes la comida?». «Sí. Traigo la comida». «¿Y vienes?». «Sí, Laura. Voy». Marta cierra la puerta de la casa. Camina con la caja y el teléfono.